sábado 26 de marzo de 2011

La falta de los demás no me da derecho de cometer las mismas faltas a mí

Que lamentable pero que no sorprende la actitud descarada de algunos políticos que por un plato de lentejas este vendiendo la primogenitura o autoridad que se les delego para salvaguardar el bien común que reza la máxima ley de Guatemala, nuestra constitución: “…reconociendo a la familia como génesis primario y fundamental de los valores espirituales y morales de la sociedad…”

Lo mas lamentable es que quieran tapar el sol con un dedo y intentando engañarnos haciendo un acto de fraude público e inmoral lo quieren disfrazar como un sacrificio motivado por virtudes de las cuales carecen a todas luces y no es sino un acto irreflexivo y desesperado por mantenerse en el poder.

Exigimos una sociedad moral basada en principios, rechazamos a los que sustentando un nivel de poder estén disculpándose con la falta de otros y muy probable la de ellos mismos, su derecho. 

El derecho se otorga a los que en el cumplimiento de sus obligaciones y según la organización de nuestra sociedad obtengan el beneficio que le otorga la ley.  Pero hay de aquellos que sustentando el poder en flagrante descaro quieren pisotear los fundamentos de nuestra sociedad y que representan los valores con que educamos a nuestros hijos.

Acto repugnante y despreciable para los que aplauden y sustentan este engaño, exigimos una nueva clase de políticos  con principios con altos valores morales y con vidas ejemplares que los hay pero que deben de ser cada vez mas y deben de hacerse pronunciar en estos momentos donde esta aprueba nuestra sociedad y nuestras bases morales, importantes para engendrar una sociedad saludable, fraternal, fuerte y con futuro provisorio.

Ante tan atroz amenaza no me queda sino la esperanza que pasaremos esta prueba con la frente en alto, y seremos testigos como lo fue en el Auto golpe de Serrano Elías que unidos los otros poderes de nuestro pueblo democrático se levantaron contra el acto que pretendía levantarse como una dictadura en Guatemala.  Este caso no ha procedido igual pero el fin perseguido a todas luces  lo comparten, la contundencia de nuestra sociedad debe de ser firme y enérgica, porque el futuro de nuestros hijos en una sociedad que les permita en libertad y en pleno ejercicio de sus facultades alcanzar sus sueños esta en juego.

A defender nuestros derechos con todas nuestras fuerzas y capacidades,

Manolo Herrera

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